
PETER, MARIANA, NICO, EUGENIA y GASTON
VendENmás discos que cualquier otra celebridad del pop. Y protagonizan Casi Angeles, el programa más visto por la tarde ENla televisión argentina. Además, antes de debutar con un nuevo espectáculo ENel teatro Gran Rex, ya vendieron más de 15 mil entradas. Sin embargo, juran que no llevan vida de celebrities. “Sólo vivimos un momento de extrema popularidad”, definen. ENuna entrevista íntima, describENsu nuevo mundo, lleno de beneficios y desventajas. Y admitENque todo a su alrededor “se volvió un poco loco”.
Juran que el nuevo mundo aún los sorprende. Que pese a estos últimos tres años ENCasi Angeles todavía les da pudor absorber todos los beneficios que les ofrece la fama. No consiguENdisfrutar el “canje” sin culpas. Y confiesan que la popularidad (“descomunal”, definen) los abruma un poco. Las chicas se les regalan, es cierto. Pero, como dice el refrán, “la abundancia mata la gana”. Nicolás Riera (23) se lamenta: “Me encantaría volver a chamullar ENun boliche”. Después de mucho rodaje, aprendieron a vivir con los rumores. Incluso con los peores: “Llegaron a decir que mi padre había muerto”, resume Gastón Dalmau (25). Sin embargo, Peter Lanzani (18) insiste: “La televisión no nos convierte ENseres extraordinarios”. Mientras tanto, las bellísimas Mariana Espósito (17) y María Eugenia Suárez (17) crecENlejos de los lugares comunes del ambiente. Juran que nunca recibieron llamados de jugadores de fútbol. ¡Ni siquiera sabENquién es El Ogro Fabbiani! “Y si alguiENpropuso que posáramos desnudas, nunca nos enteramos. La productora nos filtra a los desubicados”, aseguran.
Ahora los TeENAngels posan para GENTE. La producción recrea un día de camping. Y ellos juegan a que son, simplemente, cinco jóvenes ENuna noche junto al fuego. Durante la entrevista hablarán de su nueva vida. Y de la fama, claro. Anticipan que adoran lo que les está pasando, que no se cambian por nadie y que agradecENcada muestra de cariño de sus fans. Están tentados a decir aquello de “sin ellos no somos nada”. Comienza la charla…
–Sus productores dicENque llevan una vida de locura. ¿A qué se refierENexactamente?
Gastón: Lo dicENporque estamos viviendo un fenómeno increíble. Tenemos un grado de popularidad tremendo. Profesionalmente también es muy loco, porque empezamos trabajando ENuna tira como actores… ¡y de pronto grabamos CDs y damos conciertos! Esto es como un sueño.
Nicolás: ENla calle, la gente se nos acerca como si nos conocieran. Nos saludan como si fuésemos hermanos, amigos… Yo los entiendo, porque nos tienENENsu casa una hora cada día.
Eugenia: ENInternet hacENcompetencia para ver quién sabe más de tu vida. Hace poco descubrí que vendENnuestros teléfonos y nuestras direcciones.
Nicolás: ¡Hay que agarrar ese negocio! (ríe)
Mariana: Todo esto sucedió muy rápido. Perdimos un poco de tiempo para nosotros, pero es algo que pasa ENcualquier trabajo.
–Entiendo que hacENvida de celebridades. Que las discos los recibENcon alfombras rojas, que las mejores marcas les regalan la ropa, que desde hace tiempo no pagan un peluquero…
Mariana: Es cierto, pero no somos de ir y pedir. ¡Los canjes de ropa son lo mejor del mundo! Pero es raro... Nunca te llegás a acostumbrar.
Nicolás: Imaginate que de pronto vas al local que más te gusta, donde siempre pagaste, y te dicen: “Agarrá todo lo que quieras”. ¡Y es gratis!
–Debe ser difícil no perder el control.
Nicolás: Cuando sabés que podés tener más o menos la ropa que querés, no te ponés voraz. Te controlás.
–¿Con las chicas pasa lo mismo? PuedENtener, más o menos, las que quieran…
Gastón: Con las chicas te ponés un poco más exquisito (ríe). Si querés, la pasás bien. Pero si buscás una persona para compartir algo más que un buENmomento, se vuelve difícil.
Eugenia: ¡Las chicas se les regalan!
Nicolás: Se ponENmuy zarpadas sólo cuando están ENgrupo. Pero si las encarás de a una, no sabENpara dónde salir corriendo.
Eugenia: Cuando estamos ENel teatro les tiran de todo. Yo me resbalé con una tanga… ¡Casi me mato!
Gastón: ¡También nos tiraron un culotte enorme!
–¿Y qué hacENustedes con las bombachas?
Nicolás: Nada. Yo pongo cara de “todo bien...”. Deberían modernizar el rito, escribiendo datos ENla bombacha: nombre, teléfono e, imprescindible, fotolog (ríe). Es un chiste, obvio.
–Imagino que con los varones no pasa lo mismo.
Eugenia: Ni a palos. Por eso, cuando descubro un cartel que dice “Jazmín, te amo”, me re emociono.
Mariana: Los hombres son más tímidos. A los más grandes les da vergüenza decir que miran Casi Angeles… ¡Pero sabENtodos los temas!
–¿Qué puedo ver si los acompaño a bailar?
Nicolás: Puede pasar cualquier cosa. ENun boliche, una chica me mordió el brazo. Pero con fuerza: me dejó los dientes marcados. “Estás re bueno”, me dijo.
Peter: El otro día, mi mejor amigo me encaró: “Me embola salir con vos”. Hay veces que el grado de excitación es demasiado alto.
Eugenia: Mis amigos son muy cuidas. La mayoría de las veces la gente se me acerca con la mejor onda… ¡pero siempre aparece una loca que me quiere pegar! ¿Por qué? ¡Se muerENde envidia porque nosotras estamos con ellos tres todo el tiempo!
Nicolás: Estamos viviendo un nivel de fama descontrolado. Yo preferiría que no me reconozcan ENlos boliches, para volver a chamullar…
–A las chicas, ¿las llaman los futbolistas? El Ogro Fabbiani, por ejemplo.
Eugenia: ¿Quién? ¿Qué ogro?
Mariana: Estamos muuuuuy lejos de eso.
–Forjaron una imagENde “chicos buenos”, siempre lejos de cualquier exceso.
Mariana: ¡Y es verdad! Los cinco tenemos muchas cosas ENcomún. Y la más importante es que no vivimos ENla locura que la gente imagina. Hay mucha fantasía alrededor de los que aparecENENtelevisión.
Nicolás: ¿Viste E! True Hollywood Story, donde aparecENlas minas destruidas? Bueno, nosotros estamos ENel extremo opuesto.
Gastón: Ojo, nadie dice que no podamos brindar o tomar algo alguna vez. ¡Tengo 25 años! Lo que hacemos es mantenernos lejos de la exageración.
Peter: Estar ENla tele no nos convierte ENpersonas extraordinarias. A mí me pasa lo mismo que a cualquier chico de mi edad… Tenemos otra vida además de lo que se ve ENla pantalla. Con una familia que nos educa y amigos que nos cuidan.
Nicolás: Todo lo extra que te propone la fama es vacío. Te distrae, pero no te llena. Lo que de verdad te colma es seguir tu vocación, hacer lo que te da felicidad. Al final, disfrutás más de una escena biENhecha que de una noche de locura.
Mariana: Nosotros venimos de abajo, aprendiendo. No quisimos ser actores para volvernos famosos.
–ENtodas las entrevistas dicENque están solteros. ¿Acaso no puedENtener novio/a?
Eugenia: Pará, yo estuve de novia. ¡Desde los 12 hasta los 15! Pero corté cuando empecé con el programa, porque no tengo tiempo.
Gastón: Te repito que estar con alguiENes fácil. Pero sé que me dan bola porque estoy ENel programa, no porque quierENconocer cómo soy.
–¿Peter y Mariana ya blanquearon su romance?
Peter: ¡Todos preguntan lo mismo!
Mariana: Es que no hay romance. Hubo una escena rara ENel programa… Y a partir de ahí nos cargan hasta los técnicos.
–Hay mil blogs y más de doscientos contactos ENFacebook que hablan de TeENAngels. ¿Qué es lo más absurdo que leyeron respecto a ustedes?
Gastón: ENInternet escribieron que se había muerto mi viejo. Yo estaba grabando y me enteré por un mensaje de texto que me mandó mi prima. ¡Me cagué todo! Pasé unos minutos terribles hasta que me pude comunicar con mi papá. Estaba muy vivo, claro.
Mariana: De mí dijeron que estaba anoréxica, que estuve tres veces embarazada. Y, lo peor, ENuna nota mía titularon: “Quiero ser como Britney Spears”. ¡Yo odio a Britney!
Eugenia: A mí me pusieron de novia con todos los del elenco. Todos.
Peter: No les doy mucha bola a los foros porque opinan de vos sin saber. Dijeron que era un nabo, que era gay… Lo que te imagines.
Nicolás: Me pusieron un título tremendo: “La televisión te vuelve metrosexual”. ¡Me liquidaron!
–¿Usás cremas?
Nicolás: Sólo para sacarme el maquillaje. Y un poco de manzanilla para el pelo (ríe). Ahora que lo pienso… ¿Será cierto? ¿La televisión te vuelve metrosexual?




